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   JUAN TORRES MARÍN

Tito Pedro

      Don Juan Torres Marín, nace en Berja el 14 de diciembre de 1956 en el seno de una familia de trabajadores de clase media, crece en su pueblo natal donde realiza sus estudios en el Instituto de Berja hasta cuarto de bachiller donde debe abandonarlos para empezar su vida laboral a la edad de catorce años cuando comienza a trabajar en el mundo de los montajes eléctricos de alta y baja tensión. Tras adquirir experiencia y, dado su espíritu emprendedor, funda su propia empresa  de montajes eléctricos en diciembre del año 2001 en la que se mantiene al frente a día de hoy.
      Su vinculación con el fútbol le viene de sus horas de entrenamiento y partidos en el equipo su pueblo, el Berja C.F. donde militó desde infantil hasta juvenil, mostrando algunas cualidades de buena técnica y una entrega total.
      En 1991 su hijo ingresa en las categorías inferiores del Pavía y su vinculación con el club, de la mano de José Miguel López Padilla, pasa de simpatizante a colaborador activo. Se puede decir que desde entonces su relación con el club ha sido total, y donde se le ha requerido, siempre ha acudido gracias su capacidad de adaptación a las necesidades del club, “donde hace falta, ahí está Juan Torres”. Las aportaciones materiales, personales  y económicas de él y de su empresa son continuas y frecuentes. Todo ello aunque su hijo, “Juanlu” se ha ganado , por su juego, militar en otros clubes de la provincia y en unas categorías superiores dada su calidad y entrega. Juan Torres ha seguido siendo fiel a sus amigos y sus compromisos con el club.
      Cuando a la UD. Pavía se le construye el campo en el Barrio de La Loma, curiosamente cerca de donde tiene su residencia, decide fundar un modesto Club bajo el nombre de Loma de Acosta para dar cabida a niños de las cercanías y asume la presidencia del mismo, la cual desempeña en la actualidad de manera brillante.
      Para Juan, visitar el Complejo Deportivo Municipal Pedro Pérez “Tito Pedro”, es su mayor vicio, su jornada diaria no está completa si no pasa por el campo, aunque solo sea un ratito, a ver los entrenamientos de los chavales.
      Siempre le ha gustado estar muy cerca de sus equipos, era y es habitual, sobre todo cuando era delegado de equipo, el refresco y la bolsa de palomitas, el batido y el pastel o cualquier otra invitación a la finalización del partido sea  cual sea el resultado, porque , según dice, “..la sonrisa y felicidad de los jóvenes jugadores es el mejor premio para mi” 
      Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que Juan es de una persona que siempre está sin hacer ruido, a la que se le echa de menos siempre que falta y a la que se le respeta, se le estima y se les toma cariño sin ningún esfuerzo. Persona de una calidad humana excepcional, para la que la palabra “no”  le es desconocida cuando se trata de “echar una mano”.
      Se confiesa admirador del Tito Pedro y Blas Salmerón, personas que han sido sus referentes en el deporte base, a los cuales considera familia suya. Su club colabora con la Escuela de Fútbol “Tito Pedro” dando posibilidad de competir a los jóvenes que la componen.
      Juan es una de las figuras que está y tiene que estar en el presente del fútbol base almeriense y que, nos consta, es respetado por ello por todos los clubes y muy querido por aquellos equipos que cuentan con su colaboración, es seguro que, al igual que hasta hoy, va a estar en el futuro y que ningún colectivo, del que forme parte, puede permitirse el lujo de perder.

¡ Juan, que suerte tenemos los que somos tus amigos !